Desde el punto de vista metafísico de las dolencias y enfermedades te encuentras el otoño de la vida, el cuerpo de una mujer cambia y debes aceptarlo.

Se da por hecho que para la mujer es un periodo penoso de inestabilidad física y emocional, tan difícil de sobrellevar como el de la pubertad. Sufre de bochornos, fatiga, insomnio y nerviosismo (el hombre puede vivir fenómenos parecidos alrededor de los sesenta años: es la llamada andropausia).

La menopausia es una transición natural en el curso de la vida de la mujer. Si experimentas los problemas citados antes, no aceptas envejecer. Además, como sus años de reproducción se terminan con la menopausia, te resulta difícil aceptar el fin de una de las funciones femeninas más importantes.

Debes pasar de la procreación a la creación por ti misma, es decir, deberás utilizar más su principio masculino, para vivir esta etapa de manera fácil y cómoda. A las mujeres que tienen dificultad para aceptar su principio masculino, les cuesta más trabajo asumir este período.

Cuanto más difícil te resulte vivir el período de la menopausia, más te dice tu cuerpo que no tengas miedo de la transición a la vejez. Aunque pierdas algunas de sus funciones, puedes seguir creando tu vida. Debes también revisar tu definición de vejez.

Envejecer no quiere decir morir, quedarse inválida o incapacitada, ser indeseable, quedarse sola o ser inútil y no poder ya emprender algo nuevo. Generalmente, con la edad, la persona se vuelve más sabia porque tiene más experiencia y dispone de muchas más herramientas para enfrentar cualquier situación.

A partir de ahora debes permitirte crear para ti. Por lo general, antes de la menopausia la mujer está ocupada en procrear y crear.

En la primea mitad de la vida, periodo activo, estas en acción, procreas, construyes. Es tu lado racional, activo organizador, también conocido como el lado masculino o “Yang” que predomina. Pero ahora te sientes disminuida y puedes querer seguir todas tus tareas en vez de dejar brotar tu feminidad, tu dulzura, tu creatividad que pertenecen al lado femenino “Yan”.

Los acaloramientos que experimentas manifiestan un conflicto interior y tu lado femenino se ahoga por los síntomas que provoca tu lado masculino. La forma de hacerlos desaparecer consiste en recuperar a la mujer útil, experimentada y llena de sabiduría porque la testarudez a no seguir la corriente de la vida podrá transformarse en dolor de cabeza o migrañas.

Aunque no seas procreadora, debes hallar tu dirección espiritual. Necesitas encontrar la Mujer en ti. Descubrir un nuevo sentido a las palabras “libertad” e “individualidad”, permitiéndote renacer a una nueva vida. Tu atención ahora debe estar en ti y en tu pareja en vez de en tus hijos y tu familia.

Descubre una nueva razón de vivir. Es como empezar de nuevo, hacer cosas que te gustan y elegiste.

Es importante que aceptes y hagas el luto a tu juventud para vivir el  momento presente. Aceptar las transformaciones que se producen, tanto en tu cuerpo como en tu vida interior, espiritual, social y familiar. Vive en la simplicidad. Saborea cada momento y crea tu vida con la sabiduría de las experiencias que viviste hasta ahora. Tienes un tesoro extraordinario en tu interior

Saborea cada momento y crea tu vida con la sabiduría de las experiencias que viviste hasta ahora. Tienes un tesoro extraordinario en tu interior

Ejercicio para aliviar los sintomas de la menopausia

Siéntate sobre tu talón derecho y extiende la pierna izquierda hacia atrás sin doblar la rodilla.
Permite que la  cabeza se incline hacia atrás de manera que la columna se arquee lo más posible. Dobla los brazos y coloca los codos lo más cerca posible de los costados, las manos deben estar colocadas a la altura de los hombros con las palmas hacia el techo. 

Mantente en esta postura durante 5 minutos con respiración prolongada y profunda. Luego cambia de lado y continúa otros 5 minutos (un total de 11 minutos como máximo)

Comentarios:

Este ejercicio es de gran ayuda para las mujeres que atraviesan por la  menopausia o para prepararlas para esta etapa de la vida. También ayuda a  mantener los ovarios, los riñones y el hígado sanos

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